Cheesecake simple con base de avena
Un cheesecake bien clásico, pero con una base que sí sabe a avena. Crocante, tostada y sin complicarse la vida. Ideal para cuando querés algo rico con ese toque Todo Avena.
Preparación
Preparar la base
Triturá las galletitas hasta obtener una arena gruesa. Mezclalas con la avena arrollada y el azúcar mascabo. Derretí la manteca y agregala, mezclando hasta que quede húmeda.
Armar la base
Forrá la base de un molde de 18-20 cm con papel manteca. Volcá la mezcla y presioná bien con el dorso de una cuchara o el fondo de un vaso para obtener una capa compacta. Horneá a 180 °C por 10 minutos, retiralo y dejalo enfriar mientras preparás el relleno.
Preparar el relleno
Batí el queso crema con el azúcar hasta que quede liso. Agregá los huevos de a uno, mezclando solo hasta incorporarlos. Sumá la esencia de vainilla, el jugo de limón y la crema de leche. Mezclá hasta obtener una crema uniforme, sin batir demasiado.
Hornear
Volcá el relleno sobre la base ya fría. Horneá a 160 °C por 40-50 minutos. El centro tiene que moverse un poquito al sacudir suavemente el molde. Apagá el horno y dejalo adentro 15 minutos con la puerta entreabierta.
Reposar y servir
Enfriá completamente y llevá a la heladera por al menos 4 horas, idealmente toda la noche. Servilo solo, con fruta fresca, mermelada o una cucharada de dulce de leche.
- Para más sabor: tostá la avena arrollada en la manteca derretida por 2-3 minutos antes de mezclarla con las galletitas. Queda con un sabor profundo, casi a granola.
- No bates demasiado el relleno: cuanto menos aire incorpores, más parejo queda el cheesecake.
- El centro tiene que temblar un poquito al sacudir el molde. Termina de tomar cuerpo en la heladera.
- Reposo ideal: al menos 4 horas, pero toda la noche queda mucho mejor.