Alimentación sin culpa
El alimento es energía, no un enemigo. Cada receta de este archivo parte de esa premisa: nada de restricciones, todo de conciencia.
Crecí rodeada de nutrición, movimiento y mucha curiosidad. Hoy comparto lo que aprendí sobre la avena, el cuerpo y la relación cotidiana con lo que comemos.
Sin filtros de Instagram, sin storytelling de marca. Solo lo que pasó, en el orden en que pasó.
Empecé a estudiar Expresión Corporal y entendí que la comunicación, la alimentación y las emociones están profundamente conectadas. Fue el principio de todo.
Empecé a cocinar con avena casi sin querer. Era versátil, estaba en todos lados y funcionaba. Empecé a anotar todo en un cuaderno.
Lo que era un cuaderno privado se convirtió en este sitio. El primer comentario llegó de una lectora de Córdoba. Desde ese día no paré.
Más de 160 recetas probadas, un newsletter dominical y la misma convicción de siempre: escuchar al cuerpo y comer sin culpa.
Lo que sostiene este archivo. Las cuatro son innegociables.
El alimento es energía, no un enemigo. Cada receta de este archivo parte de esa premisa: nada de restricciones, todo de conciencia.
El cuerpo necesita moverse para usar lo que come. Puede ser el gym, caminar, bailar. Lo que te pida el cuerpo, no la culpa.
No existe una dieta universal. Lo que comparto es mi experiencia personal. Esto es para inspirarte, no para indicarte.
Probé mil recetas de avena y siempre quedaban pesadas o insípidas. Las de acá son completamente distintas — livianas, con sabor real.
Lo que me sorprendió es que no parecen recetas 'saludables'. Parecen comida de verdad, pero resultan que son sanas.
Las proporciones están perfectas. Por primera vez seguí una receta al pie de la letra y me salió igual que en la foto.
Solo con marcas de avena, harinas o productos de cocina que uso a diario. Escribime a hola@todoavena.com con el detalle.
De vez en cuando organizo talleres de cocina. La información se anuncia primero en el newsletter — suscribite si querés enterarte.
Varias veces, en semanas distintas, con ingredientes de diferentes supermercados. Y siempre con gente que no me debe nada — familia, amigos, la vecina que odia cocinar.
Está basado en mi experiencia personal y en lo que fui aprendiendo con los años. No soy nutricionista de carrera — comparto lo que a mí me funcionó y me sigue funcionando.