Hubo una tarde en que no podía más. No de cansancio de gym — de ese otro. El que no se ve. Me puse música y empecé a moverme en el living sin ningún plan. Diez minutos después estaba llorando. Y después, liviana. No lo entendí en el momento. Pero cuando empecé a estudiar Expresión Corporal, entendí que no era raro ni exagerado: el cuerpo guarda cosas que la cabeza no procesa. Y cuando lo dejás moverse, algo se reorganiza solo.
El cuerpo no está diseñado para el sedentarismo. Está diseñado para moverse — con libertad, con atención, con expresión. No solo para ser más fuerte o más flexible. Para sanar.
El movimiento como medicina
- Reduce el estrés y la ansiedad: al regular el cortisol y aumentar endorfinas.
- Mejora la circulación y la digestión: activando el sistema linfático y la motilidad intestinal.
- Libera tensiones emocionales: muchas emociones quedan atrapadas en los músculos y fascias.
Ejemplo: Practicar “shaking” (sacudidas corporales) ayuda a liberar estrés acumulado, imitando la forma natural en que los animales liberan trauma.
Expresión corporal: el lenguaje olvidado del cuerpo
El movimiento no tiene que ser estructurado como un entrenamiento convencional. La expresión corporal espontánea (como danza libre o bioenergética) permite:
- Descubrir bloqueos emocionales: ej.: rigidez en los hombros vinculada a cargas emocionales.
- Recuperar la conexión mente-cuerpo: muchos viven “desencarnados”, sin sentir sus necesidades físicas.
- Fomentar la creatividad y la autoaceptación: no se juzga cómo te movés, solo se siente.
Ejercicio práctico: Ponete música, cerrá los ojos y dejá que tu cuerpo se mueva sin pensar. ¿Qué emoción surge? ¿Dónde sentís resistencia?
Prácticas de movimiento consciente para sanar
- Yoga somático: reeduca patrones posturales crónicos ligados al estrés.
- Feldenkrais: mejora la coordinación y alivia dolores mediante movimientos suaves.
- Danza terapéutica: usa el ritmo y el gesto para liberar emociones reprimidas.
- Caminata consciente: prestar atención a cada paso, sintiendo el contacto con la tierra.
Para cerrar
No se trata de hacer ejercicio por obligación. Se trata de escuchar qué pide el cuerpo en cada momento — a veces correr, a veces estirarse despacio, a veces solo sacudirse en el living con música fuerte.
Si te interesa seguir explorando la relación entre cuerpo, emoción y comida, quizás te resuene lo que comemos y lo que queremos sentir. Y si después de moverte necesías algo nutritivo y sin complicaciones, la avena con yogurt es de las que siempre alcanza.